martes, 18 de julio de 2017

El gobierno secreto del IV Reich

Investigaciones judiciales, revelaciones periodísticas y confesiones de primeros ministros y jefes de servicios secretos destaparon el mayor secreto de las últimas décadas: la existencia de un superejército y un gobierno mundial paralelos, dirigidos por antiguos nazis y fascistas, en cuya cúspide se encontraba el servicio secreto de EE UU. Golpes de estado, atentados terroristas y asesinatos políticos, aparentemente sin conexión entre sí, en realidad respondían a una estrategia común coordinada por la CIA.
El 27 de octubre de 1990, el entonces primer ministro de Italia, Giulio Andreotti, realizó un comunicado oficial que removió las estructuras políticas de Occidente. «Después de la Segunda Guerra Mundial, el miedo al expansionismo soviético y la inferioridad de las fuerzas de la OTAN con relación al Kominform (Pacto de Varsovia), condujeron a las naciones de Europa Occidental a idear nuevas formas de defensa no convencionales, creando en sus territorios una red oculta de resistencia destinada a actuar en caso de ocupación enemiga. Su misión: recoger información, cometer operaciones de sabotaje, propaganda y actos de guerrilla. A raíz de los recientes y significativos sucesos que han transformado Europa del Este (como la caída del muro de Berlín), el Gobierno se ha impuesto reconsiderar todas las disposiciones en materia de guerra no ortodoxa…».
En realidad, Andreotti se estaba refiriendo a los stay-behind, una serie de ejércitos paralelos existentes en el seno de Europa Occidental, creados y coordinados por la CIA en el más absoluto de los secretos. Eso sí, el primer ministro pasó por alto que los líderes de estas organizaciones eran antiguos militares nazis, muchos de ellos con horribles crímenes de guerra a sus espaldas, los cuales habían sido protegidos por la CIA y otros servicios secretos occidentales. Tampoco dijo una palabra sobre los asesinatos políticos, atentados y operaciones de desestabilización que estos exnazis llevaron a cabo en la Vieja Europa, siempre bajo el control de la inteligencia estadounidense.
LA ESTRATEGIA DEL TERROR
Tras la II Guerra Mundial, la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, sus siglas en inglés) estadounidense, antecesora de la CIA, y la Agencia para la Coordinación de Objetivos de Inteligencia (JIOA, sus siglas en inglés) de EE UU, pusieron en marcha una magna operación, bautizada como Proyecto Pisapapeles, para borrar el pasado nazi de militares, científicos y agentes secretos del III Reich, con el objetivo de incorporarlos a las filas de Occidente para hacer frente a la amenaza de la URSS. Muchos de ellos pasaron a dirigir y engrosar las filas de los stay-behind, y otros tantos fueron trasladados a Latinoamérica para colaborar con las dictaduras fascistas sostenidas por EE UU. Estos antiguos militares del III Reich pusieron en marcha una serie de redes de espionaje y escuadrones de la muerte, que acabaron incorporándose a la llamada Operación Cóndor, una estrategia conjunta de los servicios secretos de las dictaduras latinoamericanas, entre finales de los 60 y principios de los 90, cuyo fin era eliminar a líderes izquierdistas, sindicalistas, periodistas y políticos que no comulgaban con esos gobiernos totalitarios.
La Operación Cóndor, como no podía ser de otro modo, estaba coordinada por la CIA. Gracias al Proyecto Pisapapeles, los mejores científicos del III Reich se convirtieron en ciudadanos estadounidenses sin atisbo de su pasado nazi. Uno de los primeros en ser reclutado fue Wernher von Braun, el más brillante ingeniero de la II Guerra Mundial y creador de los temibles V-2, cohetes supersónicos que constituyeron la principal arma de guerra nazi. Además de prominente miembro de las SS, Von Braun era el principal discípulo de Hermann Oberth, padre de la cohetería alemana.
La OSS y la JIOA no tardaron en pedirle a Von Braun una lista de los ingenieros de guerra nazis que le gustaría incorporar a su equipo en EE UU. E. W. Gruhn, uno de los jefes de la JIOA, consiguió la colaboración de otro exnazi ahora al servicio estadounidense: Werner Osenberg, quien había dirigido el departamento de la Gestapo encargado de investigar la fidelidad a la causa del III Reich de los más importantes científicos alemanes.
LOS INGENIEROS DEL III REICH Y LA LUNA
Osenberg, por un lado, y Von Braun por otro, se encargaron de contactar con los ingenieros nazis, la mayoría de los cuales aceptaron encantados la propuesta estadounidense. Walter Jessel, teniente del Ejército estadounidense, se encargó de evaluar el grado de adhesión a la nueva causa de los ingenieros del III Reich, antes de que la maquinaria de espionaje se pusiera en marcha para encubrir su oscuro pasado. Von Braun acabó convirtiéndose en el primer director del Marshall Space Flight Center, el centro espacial de la NASA en Huntsville (Alabama), uno de los puestos más deseados dentro de la agencia espacial. Y su antiguo correligionario Arthur Rudolph fue nombrado jefe del programa del Saturno V –cohete empleado en los Proyectos Apolo–, que acabaría transportando a los primeros seres humanos a la Luna. Otro antiguo militar del Ejército nazi, Kurt Debus, quien militó en las SS y las SA, se convirtió, nada menos, que en el primer director del Kennedy Space Center de Cabo Cañaveral.
Estos tres hombres, Von Braun, Rudolph y Debus, fueron los responsables de desarrollar la tecnología de cohetes adecuada para que el Apolo XI alunizara en nuestro satélite en 1969.
DOCTORES MUERTE AL SERVICIO DE EE UU
Lo que entonces ignoraba la opinión pública es que detrás del «pequeño paso para el hombre, pero gran salto para la humanidad» se encontraba un equipo de ingenieros de guerra nazis, muchos de los cuales también acabaron trabajando para la industria de defensa estadounidense.
EE UU se convirtió en la primera potencia militar del planeta gracias a los desarrollos tecnológicos ideados por estos antiguos ingenieros del III Reich.
Según un revelador trabajo dado a conocer a través de la Red Voltaire –medio de difusión en Internet–, un puñado de científicos nazis, acusados de haber realizado experimentos con humanos y haber participado en la «solución final» –el asesinato masivo de más de seis millones de judíos–, acabaron incorporándose a varios centros de investigación sobre guerra química y bacteriológica dependiente del Ejército de EE UU. Uno de los beneficiados del Proyecto Pisapapeles fue Otto Ambros. En el citado reportaje leemos esto: «Director del IG Farben –conglomerado alemán de compañías químicas– durante la guerra, participó en la decisión de utilizar el gas Zyklon B en las cámaras de gas, escogiendo el campo de concentración de Auschwitz para instalar una fábrica. Esto le permitió producir, con mano de obra en condiciones de esclavitud, gases asfixiantes que probaba allí mismo con los prisioneros antes de extender su uso al resto de campos. Declarado culpable en  los Juicios de Nuremberg por esclavizar a seres humanos y asesinatos en serie, se benefició de la clemencia del tribunal y sólo fue condenado a ocho años de prisión». La JOIA y la OSS reclutaron a Ambros, que terminó trabajando para varias multinacionales de la industria química y para los Cuerpos de Guerra Química de la Armada estadounidense.
Buena parte de los científicos nazis especializados en guerra química y bacteriológica fueron trasladados a la ultrasecreta base militar de Edgewood Arsenal, en Maryland (EE UU), el principal centro de investigación estadounidense en esta clase de guerra. Entre 1947 y 1966, dichos nazis fueron los encargados de crear el «armamento no convencional» que los servicios de inteligencia probaron en escuelas, estaciones de tren, hospitales y cárceles sin el consentimiento de ninguno de los «conejillos de indias». Cuando en 1993 varias investigaciones periodísticas destaparon el escándalo, la CIA y el Departamento de Defensa se vieron obligadas a desclasificar varios documentos altamente confidenciales en relación a estas oscuras operaciones de guerra química y bacteriológica sobre la población estadounidense. Incluso el entonces presidente Bill Clinton pidió disculpas públicamente a la nación, prometiendo que esta clase de actividades nunca se volverían a repetir en territorio de EE UU.
A partir de 1949, los científicos nazis de Edgewood Arsenal recibieron el encargo de probar el uso del Ácido Lisérgico (LSD) como arma de guerra y para operaciones de espionaje e interrogatorios.
Entre 1955 y 1975, el LSD y otras drogas y gases letales se emplearon sobre unos 10.000 soldados estadounidenses sin su consentimiento, para comprobar sus efectos, provocando la muerte de varios de ellos. En la actualidad, las técnicas de desestabilización de gobiernos, golpes de estado, asesinatos y creación de escuadrones de la muerte, empleadas por la CIA en todo el planeta, son deudoras de las utilizadas por los espías y militares de operaciones especiales nazis que, tras el fin de la II Guerra Mundial, pusieron su talento al servicio de EE UU gracias al Proyecto Pisapapeles. Lo mismo puede aplicarse a su poderosa industria armamentística, carrera espacial y guerra química y bacteriológica, campos en los que EE UU ocupa un papel prominente debido a la colaboración de los mejores científicos del III Reich, algunos de los cuales llegaron a ocupar puestos de relevancia dentro de las estructuras de poder estadounidenses.
UN JUEZ VALIENTE DESCUBRE EL SECRETO
Entre 1969 y 1987 tuvieron lugar en Italia una serie de sangrientos atentados con bombas que dejaron cientos de fallecidos y miles de heridos. La versión oficial defendía que eran obra de grupos terroristas comunistas, pero gracias al tesón del juez Felice Casson acabó saliendo a la luz la terrible verdad: en realidad fueron perpetrados por militantes de grupos armados nazis, fascistas y de extrema derecha pertenecientes a la Red Gladio –nombre por el que era conocido el stay-behind que operaba en Italia–, financiados por los servicios secretos italianos, y siempre bajo el control último de la CIA. La finalidad consistía en deslegitimar al entonces poderoso Partido Comunista Italiano de cara a la opinión pública, además de crear una «estrategia de la tensión» para que los votantes eligieran a gobiernos de derechas que impusieran el orden y la seguridad ciudadana.
La acción terrorista que destapó el secreto tuvo lugar el 31 de mayo de 1972, cuando estalló un coche bomba en el pequeño pueblo de Petano, que acabó con la vida de un carabinero e hirió de gravedad a un transeúnte. La policía culpó enseguida a los asesinos comunistas de las Brigadas Rojas, pero el juez Casson, que se hizo cargo del caso, descubrió que el explosivo se trataba de C4, que entonces formaba parte del arsenal de la OTAN. Semanas antes, la policía italiana había descubierto un escondite con un auténtico arsenal, en el que había una gran cantidad de C4. Años después se sabría que en realidad los carabineros habían hallado uno de los miles de escondites de armas en Italia de la Red Gladio, ejército secreto formado por militantes de la extrema derecha italiana y antiguos militares y espías nazis al servicio de la OTAN y la CIA.
«SÓLO SEGUÍ LAS ÓRDENES DE LA CIA»
El juez Casson logró detener al responsable del atentado de Petano, Vincenzo Vinciguerra, miembro del grupo de extrema derecha Ordine Nuovo, quien confesó que había logrado huir de Italia gracias al servicio de inteligencia italiano, abriendo así la primera caja china de la Red Gladio. Vinciguerra declaró ante el juez Casson que «existe en Italia una organización paralela a las Fuerzas Armadas, que se compone de civiles y militares de vocación antisoviética, o sea, destinada a organizar la resistencia contra una eventual ocupación del suelo italiano por el Ejército Rojo». Y añadió: «Esta superorganización, a falta de la invasión soviética, recibió la orden de la OTAN de luchar contra un deslizamiento del poder en el país hacia la izquierda. Y eso fue lo que hicieron con el apoyo de los servicios secretos, el poder político y el Ejército». Estas palabras fueron refrendadas por el general Vito Miceli, nada menos que el jefe del SID, el servicio de inteligencia italiano, quien en 1974 confesó ante otro valiente juez, Giovanni Tamburino, que «disponía de un ‘superSID’ a mis órdenes. Pero no lo monté yo para dar un golpe de estado. No hice más que seguir las órdenes de EE UU y la OTAN». Décadas después, en 2001, el general Gianadelio Maletti, antiguo jefe del departamento de contraespionaje del SID, declaró: «La CIA, siguiendo las directrices de su Gobierno, quería crear un nacionalismo italiano capaz de obstaculizar lo que consideraba un deslizamiento hacia la izquierda y, con ese objetivo, pudo utilizar el terrorismo de extrema derecha (…) Uno tenía la impresión de que los norteamericanos estaban dispuestos a todo para evitar que Italia se inclinara a la izquierda (…) Italia fue tratada como una especie de protectorado. Me avergüenza que todavía estemos siendo objeto de un control especial».
EN EL VÉRTICE DE LA PIRÁMIDE
En 1990, el juez Casson obtuvo el permiso para acceder a los archivos secretos del SISMI, nombre con el que pasó a llamarse desde 1978 el antiguo SID, el servicio secreto italiano. Allí descubrió los
expedientes confidenciales que demostraban documentalmente limplicación de la OTAN y la CIA en la creación de ejércitos secretos con decenas de miles de miembros, la mayoría de ellos fascistas y antiguos nazis, que llevaron a cabo infinidad de operaciones de sabotaje, actos terroristas y asesinatos en Europa Occidental.  Semanas después, el entonces primer ministro italiano se vio obligado a reconocer la existencia de Gladio, declaraciones con las que abríamos este reportaje. También el presidente de la República Italiana, Francesco Cossiga, dijo refiriéndose a la Red Gladio: «Tengo que decir que estoy orgulloso de que hubiéramos conseguido guardar este secreto durante 45 años». El parlamento italiano abrió una comisión de investigación sobre el asunto, que años después dio a conocer sus conclusiones. Entre las mismas leemos: «Aquellas matanzas, bombas y operaciones militares fueron organizadas, instigadas y apoyadas por personas que trabajaban para las instituciones italianas y, como se descubrió recientemente, por individuos vinculados a las estructuras de poder de la inteligencia de EE UU».
En este sentido, el general italiano Paolo Inzerilli, quien tuvo un papel predominante en la dirección de Gladio durante algunos años, aseguró públicamente que los «omnipresentes estadounidenses» controlaban el secreto Comité de Planificación y Coordinación (CPC, sus siglas en inglés) del Cuartel General de las Potencias Aliadas en Europa– uno de los dos mandos militares estratégicos de la OTAN–. El CPC era el organismo encargado de planificar la guerra clandestina en Europa Occidental. Según Inzerelli, «la coordinación entre las acciones de nuestra Red Gladio y las de estructuras análogas en Europa las hacia el CPC». Su predecesor al mando de Gladio, el también general Gerardo Serravalle, declaró que «durante los años 70 –cuando él perteneció a esa estructura militar paralela–, los miembros del CPC eran los oficiales responsables de las estructuras secretas de Gran Bretaña, Francia, Alemania Bélgica, Luxemburgo, Holanda e Italia. Esos representantes de las redes clandestinas se reunían cada año en una de las capitales europeas». Y añadió: «Siempre había representantes de la CIA en las reuniones de los ejércitos stay-behind».
MISMOS PERROS, DISTINTOS COLLARES
Si la CIA puso al servicio de la italiana Red Gladio a prominentes fascistas y a simpatizantes de las tesis hitleristas, en Alemania, como no podía ser de otro modo, su ejército paralelo stay-behind estaba conformado por antiguos nazis. Uno de los primeros en engrosar las filas del la Red Gladio alemana fue Klaus Barbie, más conocido por el apodo de «el carnicero de Lyon». Barbie jugó un papel más que relevante en el asalto al gueto judío de Ámsterdam y, más tarde, fue nombrado jefe de la Gestapo –la policía secreta del III Reich– en la ciudad de Lyon cuando Francia estaba ocupada por las tropas hitlerianas. Desde el primer momento se destacó por su crueldad con los prisioneros. Por ejemplo, capturó, torturó y asesinó a Jean Moulin, legendario jefe de la resistencia francesa. Cuando en 1951 sus delitos salieron a la luz, los servicios secretos estadounidenses, que lo habían protegido en Alemania, lo enviaron a Latinoamérica, donde se integró en la Operación Cóndor, colaborando por cuenta de la CIA con varios dictadores del «patio trasero» de EE UU. De hecho, fue el responsable de varios golpes de estado en Bolivia, que llevaron al poder a militares fascistas. Así, durante la dictadura de Luis García Meza Tejada (1980-1981), organizó varios grupos paramilitares al servicio del régimen, además de convertirse en jefe del servicio secreto boliviano. Pero el principal cabecilla de la Red Gladio en Alemania fue Reinhard Gehlen, antiguo jefe del servicio de inteligencia nazi en el Frente Oriental y general de brigada del III Reich. Al terminar la guerra se ofreció para trabajar con la inteligencia estadounidense, entregando a las autoridades militares de EE UU miles de microfilms con los archivos más secretos del espionaje nazi. Gehlen acabaría convirtiéndose en el principal agente de la CIA en Alemania. De hecho, la CIA lo eligió para crear el BND, el servicio de inteligencia de Alemania Occidental, del que fue su primer director.
Gehlen reclutó para el staybehind alemán a decenas de miles de nazis, que se incorporaron a las estructuras de espionaje de la CIA y la OTAN.
Durante décadas, el exgeneral nazi y su red infiltraron las más importantes estructuras del poder político y militar de la URSS y Alemania Oriental, obteniendo para la CIA la información más sensible sobre el bloque del Este. Finalmente, tuvo que dimitir como director del BND en 1961, cuando la inteligencia estadounidense descubrió que agentes del KGB habían logrado infiltrarse en las redes nazis que dirigía Gehlen por cuenta de la CIA.
«TENEMOS MILES DE ARSENALES POR EL PAÍS»
Dabringhaus, un exagente de los Tribunales de Contrainteligencia, organización fundada tras la II Guerra Mundial por el Pentágono, encargada tanto de encontrar a criminales de guerra nazis para juzgarlos como de reclutarlos para la causa antisoviética, cuenta que entabló contactos con un antiguo alto cargo de las SS, quien cierto día lo llevó a un escondrijo de armas. El SS le dijo: «Tenemos miles de escondites así por todo el país». Dabringhaus informó a sus superiores, quienes le respondieron que no se preocupara, pues eran muchos los nazis que formaban parte de un ejército secreto controlado por la inteligencia estadounidense, que actuaría en caso de que las tropas de la URSS decidieran invadir Europa. El secreto del stay-behind alemán no duró mucho tiempo, pues en 1952 el exoficial de las SS Hans Otto se presentó ante la policía para denunciar que formaba parte de un poderoso ejército en la sombra. «La mayoría de nosotros somos exoficiales de la Luftwaffe, la Wehrmacht o las SS», declaró, además de confesar que habían sido entrenados por un misterioso estadounidense –probablemente agente de inteligencia– en técnicas de asesinato, las cuales tendrían que aplicar llegado el momento, quitando de en medio a determinadas figuras políticas, periodistas y militares de Alemania. Gracias a Otto las autoridades policiales encontraron diversos escondites de armamento y se llevaron a cabo varias detenciones. Sin embargo, la organización a la que pertenecía el antiguo SS simplemente era una de las ramas, ni siquiera la más importante, dentro de la estructura del stay-behind alemán.
A mediados de los 90 uno de los implicados habló claramente. Dieter von Glahn, que había escapado de un campo de prisioneros soviéticos durante la II Guerra Mundial, acabó siendo captado por la inteligencia de EE UU para formar parte del stay-behind alemán. Según confesó en su autobiografía, publicada en 1994, «los estadounidenses decidieron reclutar y constituir una unidad alemana confiable con vista al día D, la invasión de Alemania por el Ejército Rojo. La unidad tenía que formarse con armamento americano, disponer de sus propios escondites de armas y pasar a la clandestinidad en caso de ofensiva». La CIA entrenaba a estos antiguos nazis y simpatizantes del III Reich en la base estadounidense de Grafenwöhr. «Yo participé varias veces en aquellos entrenamientos –relataba Glahn–. Los hombres que portaban un uniforme americano parduzco sólo estaban autorizados a llamarse entre sí por los nombres de pila. Venían de los cuatro puntos cardinales de Alemania (…) Durante cuatro semanas estábamos completamente aislados del mundo exterior.

5 Experiencias insólitas que han fascinado a la antropología


Telepatía, adivinación, brujería y otros fenómenos inexplicables en la visión de investigadores. antropólogos y etnólogos de renombre, que experimentan el asombroso poder de desconocidas tribus indígenas.
La antropología aspira a desentrañar as claves de la condición humana. Para ello, sus investigadores se miran en el espejo de otras culturas, conviven durante largo tiempo en una comunidad con el propósito de recabar, de primera mano, todos los datos. Durante esa inmersión en la vida cotidiana de otras gentes, el antropólogo actúa como una suerte de frío notario de la realidad que pasa ante sus ojos. También, parece inevitable caer en una cierta superioridad intelectual. Al fin y al cabo, aspira a explicar aspectos y comportamientos de la comunidad, cuyo sentido los miembros que la componen ignoran por qué los hacen o creen.
Sin embargo, el antropólogo también es humano y su aplomo científico, en ocasiones, se ve sacudido por sucesos que desafían su intelecto. En muchos cuadernos de campo y publicaciones etnográficas asoman un puñado de experiencias extraordinarias donde los testigos de anomalías son, precisamente, aquellos que estaban llamados a explicarlas. Un conjunto de sucesos raros que descolocó la mente de los más ilustres investigadores de los pueblos y etnias preindustriales.
1. TELEPATÍA AMAZÓNICA
En 2003 murió uno de los mejores reporteros de la revista National Geographic, Loren McIntyre, fotógrafo y ex-oficial de la marina. Entre sus gestas destacó el haber accedido a las fuentes recónditas del Amazonas en 1971. Pero, antes de rubricar el reportaje, vivió una aventura que durante mucho tiempo apenas confió a sus más íntimos amigos.
A finales de los sesenta, McIntyre marchó a Brasil en busca de un pueblo indígena no contactado: los Mayoruna. Los indicios sobre su ubicación le habían sido facilitados por un piloto de avioneta que divisó un posible enclave en un claro de la selva. El reportero acudió a las proximidades de ese lugar en un hidroavión que le dejó a un guía y a él junto al río Javari sobre la frontera entre Perú y Brasil.
Pero su guía nativo contrajo la malaria y el piloto accedió a trasladarlo al hospital bajo la promesa de regresar a por McIntyre al cabo de dos días. Éste aprovecharía el lapso tiempo para intentar trabar contacto con los Mayoruna. Sin embargo, a la mañana siguiente, fue abordado por cuatro cazadores de monos que vestían la indumentaria tradicional mayoruna. Para ganarse su confianza, McIntyre les obsequió con telas y espejos y se fue tras ellos por mitad de la selva. No tardó en advertir que, conforme se alejaba del río, estaba perdiendo su camino de vuelta, así que no volvió a tomar el hidroavión y convivió con esa desconocida tribu durante dos meses.
Los Mayoruma, apodados “gentes del gato”, se creían descendientes de los jaguares y perforaban sus labios y mejillas con púas a imitación de los bigotes de tales felinos. Eran cazadores de monos, no practicaban la agricultura, pero sí la guerra. Confeccionaban collares con huesos humanos y empleaban los cráneos de los vencidos para beber. El panorama estaba muy lejos de ser halagüeño porque, en ausencia de su guía indio, no tenía manera de entenderse con ellos. Además, extravió todas sus posesiones occidentales. Los indios quemaron sus zapatillas deportivas y su reloj. Un mono destruyó su cámara y los rollos de película. Y, al llegar a un claro de la jungla, McIntyre se dio de bruces con un macabro hallazgo: varios cuerpos humanos devorados por hormigas y alguno todavía con una flecha clavada en el pecho.
A pesar de tanta contrariedad, el desubicado periodista logró ser aceptado por la comunidad indígena, aunque no por todos sus miembros. Un guerrero, al que el reportero denominó “Mejillas Rojas” por la pintura con la que maquillaba su cara, se mostró especialmente hostil. De hecho, una noche, llevó al forastero a un punto apartado del poblado para hacerle partícipe de una simulación de caza con antorchas. Cuando ambos alcanzaron un rincón solitario, el guerrero empujó a McIntyre contra unos espinos, abandonándolo a su suerte para dejarlo morir.
Sin embargo, dos días después, mientras su cuerpo empezaba a ser devorado por infinidad de insectos, el reportero consiguió ser rescatado por la facción más hospitalaria de la comunidad. Al regresar a la aldea, topó con el cadáver de “Mejillas Rojas”, que había sido colocado en un sitio prominente, a la vista de todo el mundo, para escarmiento general.
Desde ese momento, la vida fue más fácil para McIntyre, pero también más extraña. El líder del grupo era un venerable anciano al que el periodista apodó “Lapa” por su piel arrugada. Y, aunque el forastero no compartía lenguaje común con él, consiguió comunicarse por un procedimiento insólito: sin palabras, a través del pensamiento; mediante un fenómeno que McIntyre bautizó como “radiación”. Gracias a esta telepatía con el jefe, el reportero logró hacerse entender y, también, a “escuchar” al jefe mayoruna. Fue así como averiguó por qué se desplazaban por la selva de un extremo a otro, levan-tando frecuentemente el campamen-to sin razón aparente. La tribu estaba realizando un viaje espiritual, guiado por “Lapa”, que deseaba reconectar con el “principio de los tiempos”.
 Aunque el forastero no compartía lenguaje común con él, consiguió comunicarse por un procedimiento insólito: sin palabras, a través del pensamiento
 McIntyre también aprendió que esa habilidad para comunicarse sin abrir la boca era el “otro idioma” sólo para los más ancianos. Bastaba con que se sentara al lado de uno de ellos para “oír” sus pensamientos. A veces, los mensajes le llegaban bajo la confusa sensación de acceder al fondo de un indescifrable “zumbi do” en el cual se manifestaba toda la actividad mental de la tribu.
Pero la aventura con los mayoruna tuvo un punto y final. Llegada la temporada de lluvias, McIntyre aprovechó para hacer una dramática huida río abajo a bordo de una rudimentaria balsa. Una vez en el mundo moderno prefirió no contar nada de sus experiencias telepáticas. “Yo mismo no estaba seguro si realmente había sucedido o no”, dijo al diario Seattle Times en los años 90. “Las alucinaciones son algo que les pasa a muchos exploradores y a todos los escaladores de montaña”.
Pero la duda siempre quedó flotando sobre su mente. Posteriormente tuvo encuentros con más de 30 tribus en el ejercicio de su labor profesional y jamás vivió un fenómeno de “radiación” parecido. Dudando de sus propios recuerdos, rastreó en 1977 lo que quedaba de la tribu Mayoruna. Una parte de la comunidad se había movido al interior de la selva, mientras que otra facción se había trasladado fuera de ella, en Brasil. Fue así como el reportero reconoció a uno de los hombres de la comunidad con la que convivió. Le abordó y preguntó directamente si el “viejo lenguaje”, la radiación, se seguía utilizando. “Sí, se fala” –“Sí, se habla”–, respondió el indígena en portugués.
La historia de Loren McIntyre fue recopilada y dada a conocer por Petru Popescu en el libro Amazon Beaming del año 1991 y también ha inspirado una obra de teatro titulada The Encounter.
2. LAS CENIZAS ADIVINATORIAS ZULÚES
A finales del siglo XIX, D. Leslie penetró en territorio zulú en busca de sus cazadores kafari. Siguió las pistas facilitadas por informantes, pero al alcanzar el lugar del posible encuentro no había nadie. Frustrado, uno de sus criados le aconsejó consultar a un vidente a lo que Leslie accedió. El hechicero zulú conocía el secreto arte de “abrir las puertas de la distancia” y para ello prendió ocho fuegos pequeños, tantos como los cazadores que buscaba el explorador. La ceremonia comenzó arrojando a las llamas dos objetos: unas raíces que desprendían desagradable olor y una piedra por cada hoguera. Después, el oficiante tomó una medicina que le indujo un trance violento durante diez minutos.
 "Fue luego ante el tercer fuego: ‘Este hombre ha sido muerto por un elefante, pero tu fusil volverá a casa’, y así con el resto, con descripciones minuciosas y correctas de los hombres y con la indicación de su éxito o fracaso.”
 A continuación, empezó la adivinación, según refirió Leslie en su obra Among the Zulú and Amatongos, publicada en 1875: “Dio la impresión de despertarse, se dirigió a uno de los fuegos, removió las cenizas, miró con atención el guijarro, describió al hombre y dijo: ‘Este hombre murió de fiebre y tu fusil se ha perdido’. Luego, se situó ante el segundo fuego: ‘Este hombre –correctamente descrito– ha matado cuatro elefantes’ y pasó a describir sus colmillos. Fue luego ante el tercer fuego: ‘Este hombre ha sido muerto por un elefante, pero tu fusil volverá a casa’, y así con el resto, con descripciones minuciosas y correctas de los hombres y con la indicación de su éxito o fracaso”. Precisa Leslie que también le comunicó el hechicero dónde estaban los supervivientes y que regresarían al cabo de tres meses aunque no por el itinerario esperado. Remata la exposición el etnógrafo diciendo: “Estas informaciones se revelaron exactas en todos sus detalles. Que este hombre hubiera podido obtener esa información de los cazadores por vía normal era poco probable: se encontraban diseminados por una región a unas doscientas millas”.
3. EL ESPEJO MÁGICO DE LOS PIGMEOS
El misionero católico y etnógrafo Henri Trilles publicó un trabajo de referencia en 1932, titulado Les Pygmées de la forét équatorial. Durante 15 años recorrió Gabón, conviviendo con los pigmeos. El sacerdote francés recopiló aquellas exóticas costumbres, vida cotidiana y creencias que luego difundió en charlas y publicaciones. Una vez más, asoman un puñado de sucesos prodigiosos.
Al padre Trilles le desapareció un objeto e, inmediatamente, un pigmeo acudió en su ayuda para identificar al causante del hurto. Lo curioso es que aquel improvisado detective realizó la pesquisa con un espejo mágico: “Poco después de unos encantamientos me dijo: ‘Veo a tu ladrón; es fulano –y me indicó a uno de los jóvenes que me habían acompañado-. Además, mira tú mismo’. Y vi reflejarse en el espejo a mi ladrón. El hombre, interrogado, confesó que era culpable”.
No fue la única vez que el padre Trilles contempló hechos de difícil explicación: “Un día yo conversaba con un hechicero pigmeo. Mis hombres, con sus piraguas, debían alcanzarme para traerme provisiones. Incidentalmente hablé a mi hombre de esto, preguntándole: ‘¿Estarán todavía muy lejos?’. ‘Decírtelo es facilísimo’. Tomó su espejo, se concentró, pronunció unos encantamientos. Después: ‘En este momento los hombres están doblando tal punto del río, el más alto acaba de disparar con la escopeta a un gran pájaro; lo ha abatido; los hombres reman para alcanzarlo; ha caído al agua. Lo han agarrado. Te traen lo que les has pedido’”. No cabía duda de que el hechicero empleaba aquel espejo mágico como si se tratara de la pantalla de un televisor. Trilles verificó las apreciaciones del pigmeo y anotó en su estudio: “Todo era verdad: provisiones, disparo, ave abatida”.
 No cabía duda de que el hechicero empleaba aquel espejo mágico como si se tratara de la pantalla de un televisor.
 El espejo de los pigmeos siguió asombrando a Trilles, quien describió en su libro alguna otra de sus funcionalidades. Además de identificar malhechores o visualizar sucesos a increíbles distancias, cuenta el sacer-dote que aquel objeto era utilizado para traducir idiomas desconocidos: “En uno de los viajes que hicimos con monseñor Le Roy, el hechicero de la aldea donde llegamos por la noche nos describió con exactitud el camino que habíamos recorrido, lo que habíamos comido y hasta las conversaciones. Uno de los detalles de nuestra conversación era típico. Habíamos encontrado una pequeña tortuga. ‘Puede servir para la cena de esta noche’, me dijo monseñor Le Roy, y yo añadí riendo: ‘Si hace falta, agregaremos la cabeza del guía’. Hablábamos en francés, idioma del que el hechicero no entendía una palabra, y sin embargo, sin moverse de su aldea, en presencia de todos, él nos había ‘visto’ en su espejo mágico y ¡y nos repetía lo que habíamos dicho!”.
En otras ocasiones, la adivinación se efectuaba sin la mediación de ningún objeto: “poco a poco el hechicero se exalta; cantando, gira con rapidez sobre sí mismo, se curva en forma de arco, la cabeza echada hacia atrás toca el suelo golpeándolo con violencia. Después brinca: sumido en un estado psíquico entre lo consciente y el trance”. Bajo esas condiciones el brujo describe al consultante qué suerte correrá durante la caza de elefantes que “es representada mímicamente con una precisión extraordinaria: el hechicero ve. Se lanzan las azagayas: el hechicero ha designado al cazador, muestra al que huye, al que ataca, al que es atacado por el animal agonizante, dilacerado, ya no hay nada que hacer. Luego muestra a los vencedores y los vencidos de esta caza siempre peligrosa”. El padre Trilles no puede disimular su fascinación al terminar subrayando que: “algo de lo más extraño, esta visión a distancia del futuro se realiza hasta en los más mínimos detalles: no sólo el lugar de la caza, no sólo los hombres muertos o heridos y el número de los elefantes matados, sino también el número de los colmillos -capturados– ¡Todo es exacto!”. Tras la sesión adivinatoria de la que Trilles fue testigo, “las predicciones del mago se cumplieron exactamente”.
El contacto del padre Trilles con los pigmeos le deparó la contemplación de otro episodio extraordinario: el ritual en el que los magos más ancianos aceptaban a nuevos discípulos. Los neófitos se sentaban en el extremo de la tabla de un balancín. Bajo la otra punta del rudimentario columpio se ubicaba el hechicero con los brazos estirados. Entonces, los neófitos procedían a impulsarse y elevarse, pero cuando el extremo opuesto iba a golpear la cabeza del viejo brujo, una suerte de fuerza invisible lo impedía. El hechicero detenía el movimiento de la tabla y conseguía equilibrar el balancín sin tocarlo, sin que hubiera ningún peso en el otro extremo. Tan sólo apuntando con las palmas de sus manos en dirección a ese lado del columpio. El rito dejaba exhausto al veterano brujo que perdía el conocimiento, caía al suelo y era alejado de la ceremonia para reanimarlo.
4. LA BRUJERÍA VOLADORA DE LOS AZANDE
Entre los azande del Sudán se creía que la brujería era una entidad dañina que residía en el cuerpo de cada brujo. Desde allí, y una vez invocada mediante un ritual, la brujería viajaba por el aire emitiendo una luz brillante hasta alcanzar el organismo de su víctima, especialmente cuando estaba dormida. Así explicaban los azande que los brujos pudieran matar a kilómetros de distancia sin salir de sus chozas. La luz en cuestión recordaba al brillo nocturno de las luciérnagas, según le informaron los miembros de la comunidad al antropólogo Sir Edward E. Evans-Pritchard. Este prestigioso profesor de Oxford convivió con los azande largo tiempo durante la preparación de su tesis doctoral en los años veinte y sus libros continúan siendo una lectura académica obligatoria. Lo que quizás nunca anticipó Evans-Pritchard es que él mismo vería actuar a esa extraña y letal luminosidad flotante.
 La brujería viajaba por el aire emitiendo una luz brillante hasta alcanzar el organismo de su víctima, especialmente cuando estaba dormida.
 En su trabajo Brujería, oráculos y magia entre los azande, refiere lo siguiente: “Sólo una vez he visto la brujería de camino. Había estado sentado en mi choza hasta tarde, tomando notas. Alrededor de la media noche, antes de retirarme, cogí una lanza y salí a mi habitual paseo nocturno. Caminaba por el huerto a espaldas de mi choza, entre plátanos, cuando noté una luz brillante que pasaba por detrás de las chozas de mis sirvientes hacia el caserío de un hombre llamado Tupoi. Seguí su paso hasta que una gran pantalla de hierba oscureció la visión. Pasé al otro lado de mi choza para ver dónde iba la luz, pero no conseguí volver a verla. No faltaron informadores que me dijeran que lo que había visto era la brujería”.
Aquella visión luminosa hubiera quedado en mera anécdota si no hubiera sido porque Evans-Prichard recibió una noticia al día siguiente que le hizo recapacitar: “La misma mañana, murieron un viejo pariente de Tupoi y un morador de su casa. Este hecho explicaba por completo la luz que había visto. Nunca descubrí su origen, que posiblemente sería un manojo de hierbas encendido por alguien que saliera a defecar, pero la coincidencia de la dirección en que se movía la luz y el fallecimiento cuadraba con las ideas de los azande”.
5. ALLÍ DONDE LOS MUERTOS BAILAN
Uno de los casos más característicos tuvo lugar entre el pueblo Sisala de Ghana y lo vivió Bruce Grindal mientras preparaba su tesis. Grindal publicó su experiencia en 1983 en el Journal of Anthropological Research. El investigador norteamericano consiguió asistir a un funeral Sisala que se celebraba a medianoche en una vivienda. El cadáver permanecía sentado en posición vertical, con las piernas cruzadas sobre una piel de vaca mientras varios individuos cantaban, bailaban y tocaban tambores. Al observar cómo los danzantes se acercaban y alejaban del muerto a la vez que golpeaban con sus azadas en el suelo, Grindal fue cayendo en un estado sensorial: “Pensé que mi mente estaba engañando a mis ojos, así que no puedo decir cuándo ocurrió la primera experiencia; pero comenzó con momentos de anticipación y terror. La anticipación me dejó sin aliento, jadeando. En la boca de mi estómago sentí una sensación de sacudidas y tensiones, que correspondía a momentos de mayor conciencia visual. Lo que vi estaba fuera del ámbito de la percepción normal”.
Fue entonces cuando contempló cómo diferentes destellos de luz muy fugaces envolvían al cadáver y a los danzantes aunque no pudo determinar de dónde procedían. En su cuerpo, Grindal sintió un golpe seco como si le hubieran cortado y separado la cabeza de la columna vertebral, momento en el cual “una visión terrible y hermosa estalló sobre mí”. Las hebras de luz como chispas de fuego jugaban sobre el rostro, los dedos de las manos y de los pies del difunto. Pero lo más insólito estaba a punto de ocurrir: “El cadáver, sacudido por espasmos, se puso de pie, girando y bailando”. Todo a su alrededor resplandecía y fluía poderoso. El fallecido continuó danzando y cogió unas baquetas para tocar los tambores. Concluye Grindal reseñando que “no puedo decir si lo que experimenté fue cuestión de minutos o incluso una hora. Tampoco estoy seguro de la secuencia de acontecimientos que presencié. Pero tras un tiempo el poder que había llenado el recinto comenzó a enfriarse”. Cuando Grindal regresó a su casa disfrutó de un sueño muy profundo.
 Lo más insólito estaba a punto de ocurrir: “El cadáver, sacudido por espasmos, se puso de pie, girando y bailando”
¿Qué valor cabe dar a los precedentes relatos? Como reflexión de fondo podría decirse que cada pueblo participa de un universo de creencias que no es considerado una pura fabulación. Dichas creencias están respaldadas por experiencias asumidas como reales para los integrantes de esa comunidad. Los informantes cuentan casos y viven hechos destinados a probar la veracidad de todo aquello en lo que creen. Y, algunas veces, los propios antropólogos son insospechados testigos de esa autentificación empírica de las creencias. Por supuesto, las etnias preindustriales son un mosaico de sensibilidades y diversidad. No transitan por el mundo obnubiladas como autómatas por su imaginario de creencias. Hay miembros escépticos y, también, creyentes exigentes que cambian de brujo cuando éste equivoca un pronóstico, falla con un remedio o con un conjuro. Igualmente, el ilusionismo y la prestidigitación no es un invento occidental. Los trucos más sofisticados están a la orden del día entre muchos hechiceros y chamanes para fascinar a los incautos, engrandecer una reputación y aparentar estar en posesión de poderes infinitos.
Finalmente, hoy día, resulta complicado encontrar dentro de la literatura antropológica académica sucesos y arrebatos de sinceridad como los aquí reunidos. El investigador actual tiende a disciplinar su escritura y moderar las emociones cuando publica un estudio de campo. Sus experiencias anómalas rara vez aparecerán negro sobre blanco en las publicaciones del gremio. Tan sólo serán objeto de comentario curioso en reuniones informales entre colegas. Una materia prima, quizá, muy valiosa para hacer algún día una antropología de la antropología.

El pasado 9 de enero el planeta Tierra casi desaparece y nadie se dio cuenta que paso

Todos sabemos que el planeta Tierra está conformado por seres humanos y seres vivos, increíble flora y fauna que lo hacen maravilloso, paisajes increíbles e inmensos mares que le dan color.
También sabemos que existe un sinfín de teorías acerca de que hay vida en otros planetas, si, el universo es fantástico y esconde muchos secretos y maravillas pero la realidad es que de teorías no han pasado pues estas vienen desde mucho tiempo atrás y actualmente no existe ninguna prueba clara y contundente que la haga una realidad.
Además, si algo es cierto es que para sobrevivir tanto los seres humanos como los seres vivos requerimos de ciertos elementos de los que no se tiene el dato que existan en otra parte que no sea en la Tierra.
¿Has escuchado la teoría de que un meteorito destruirá nuestro mundo? Bueno, te tenemos la noticia de que eso ya ocurrió precisamente el 09 de enero y nadie se percató de ello y si expertos lo supieron, por alguna extraña razón no nos lo informaron.
Se sabe que en la órbita de nosotros tenemos un visitante llamado AG13 2017, es un cuerpo celeste que viaja a unos 56 mil kilómetros y posee una fuerza de impacto de unos 799 kilotones, esta fuerza es equiparable a una explosión de 25 bombas atómicas.
Este cuerpo celeste por poco choca con la Tierra el pasado 09 de enero y aunque no lo dieron a conocer, se sabe que la NASA lo supo poco más de 24 horas antes de que se aproximara peligrosamente a nuestro planeta. Estuvo a unos 190 mil kilómetros de nosotros y aunque suena a una cantidad muy larga, en realidad esa distancia es menos de lo que nos encontramos separados de la luna.
Expuso también que en ocasiones no informan sobre ciertos acontecimientos para no alarmar y preocupar a la población, pero bueno, ¿tú qué opinas, debimos saberlo o no?.
Fuente: BBC, NASA

Neurocientíficos presentan en la ONU pruebas de la vida después de la muerte

Analizados cerca de 350 pacientes, un asombroso 18% muestra algún tipo de memoria de cuando estaba en muerte clínica.
Dr. Bruce Greyson, Profesor Emérito de Psiquiatría y Ciencias Neurocomportamentales de la Universidad de Virginia considerado uno de los "padres" de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) presentó en las Naciones Unidas casos documentados de individuos que estaban clínicamente muertos (sin mostrar actividad cerebral) y que, sin embargo, fueron capaces de describir cosas que eran imposibles en ese estado. El Dr. Greyson postula no se puede desacreditar algo sólo porque no podamos explicarlo a través de medios materialistas. El simple hecho de que la "conciencia" misma es una "cosa" no-física es difícil de comprender para algunos científicos.¿Es el cerebro un receptor de la conciencia, o la conciencia es un producto del cerebro?
Aunque la ciencia todavía no ha demostrado con absoluta certeza que la conciencia existe separadamente de nuestros órganos físicos, hay muchas pruebas (tanto anecdóticas como científicas) que indican que la conciencia es algo completamente separado - que continúa incluso después de haber muerto, que Es y puede ser una "cosa" separada del cerebro. Parece que hay mucha consistencia cuando se trata de estudios que han examinado este tema. Nuevos hallazgos dentro de este campo están cambiando rápidamente cómo percibimos y nos relacionamos con el mundo físico.
En 2001, la revista médica internacional,  The Lancet,  publicó un estudio de 13 años sobre Experiencias Cercanas a la Muerte.
En opinión del Dr. Gary Schwartz, profesor de psicología, medicina, neurología, psiquiatría y cirugía en la Universidad de Arizona, “Nuestros resultados muestran que los factores médicos no pueden explicar la aparición de ECM.
Todos los pacientes analizados –añade- tenían paro cardiaco y estaban clínicamente muertos, inconscientes como resultado del suministro insuficiente de sangre al cerebro. En esas circunstancias, el EEG (una medida de la actividad eléctrica del cerebro) se vuelve plano, y si la reanimación (RCP) no se inicia en 5-10 minutos, se hace daño irreparable al cerebro y el paciente va a morir "
Un total de 344 pacientes fueron monitoreados por el equipo de investigadores, y un asombroso 18 por ciento de ellos tenían algún tipo de memoria de cuando estaban muertos, o inconsciente (sin actividad cerebral), y 12 por ciento (1 de cada 8) había Una experiencia muy fuerte y "profunda". Tenga en cuenta que estas experiencias se han producido cuando no hay actividad eléctrica en el cerebro después de un paro cardiaco.
El estudio procede de la Universidad de Southampton, donde los científicos encontraron pruebas de que la conciencia puede continuar por lo menos varios minutos después de la muerte. En el mundo científico esto se pensaba que era imposible. El estudio de experiencias de muerte cercana más grande del mundo fue publicado en la revista Resuscitation. 
"En 2008, se inició un estudio a gran escala en el que participaron 2060 pacientes de 15 hospitales del Reino Unido, Estados Unidos y Austria. El estudio AWARE (AWAreness during REsuscitation), patrocinado por la Universidad de Southampton en el Reino Unido, examinó la amplia gama de experiencias mentales en relación con la muerte. Los investigadores también probaron la validez de experiencias conscientes usando marcadores objetivos por primera vez en un estudio grande para determinar si los relatos de conciencia, compatibles con las experiencias fuera del cuerpo (EFC),  corresponden con eventos reales o alucinatorios."
Este tipo de fenómeno no sólo se ha registrado mirando ECM, sino también con estudios en el ámbito de la parapsicología. Un estudio en particular que se relacionó más con este tema, que abarca más de dos décadas, fue realizado por investigadores de la Universidad de Stanford en conjunto con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos en un "programa de visualización remota" según puso de manifiesto material desclasificado recientemente por el FBI.

El Big Bang se planteó ¡en el siglo XIII!

Un texto de la Edad Media ya sugería que el universo surgió tras una explosión.
Quizá sea verdad que el Medievo propició creencias «oscuras», pero no es menos cierto que aquellos tiempos vieron nacer a eruditos extraordinarios. Uno de estos hombres fue Robert Grosseteste (1168-1253), filósofo autor de De Luce, un tratado que anticipa conceptos tan modernos como el Big Bang o la teoría de los universos múltiples, según acaba de poner de manifiesto un estudio publicado en Nature.
Además del Big Bang o la teoría de los universos múltiples, De Luce contiene numerosas ecuaciones matemáticas.
Estas fórmulas han sido desentrañadas por un equipo multidisciplinar de investigadores británicos,  gracias al empleo de modelos computacionales. Resultado de los mismos, ahora sabemos que las bellas ilustraciones incluidas en De Luce no son meros adornos basados en las esferas aristotélicas, sino «gráficos» cuya clave vendría encriptada en las citadas ecuaciones. Aun así, determinados fragmentos del texto se nos antojan suficientemente elocuentes: «El nacimiento del Universo en una explosión y la cristalización de la materia para formar estrellas y planetas en un conjunto de esferas anidadas alrededor de la Tierra», escribió Grosseteste en De Luce.
Convendrán en que, obviando la alusión al «terracentrismo » –el heliocentrismo se expuso dos siglos más tarde–, el lenguaje de este filósofo no parece propio de alguien de su tiempo.
Según los autores, De Luce contiene el primer intento por describir la Tierra y los cielos usando el mismo conjunto de leyes físicas básicas. Además, Grosseteste «sugiere que pueden existir otros universos con otras leyes físicas diferentes»; esto es, la idea del multiverso que todos asumimos como una hipótesis «actual».

Técnicas para el viaje astral

De entre todas las experiencias extracorporales, el viaje astral es, tal vez, la más sugerente y misteriosa. No obstante, dicho proceso posee cierta accesibilidad. O eso se deduce de las técnicas puestas a disposición de los aspirantes a «viajeros» que José Gregorio González desgrana en el siguiente reportaje.
Hasta donde sabemos, si usted goza de una salud relativamente buena, no tiene motivos para la preocupación. Si es demasiado impresionable o pasa por una etapa de nerviosismo o inestabilidad, es recomendable que deje la puesta en práctica de los ejercicios para una etapa más estable.
Los que han vivido la experiencia del viaje astral no describen otro riesgo que el de la inquietud-impresión-miedo, siempre pasajero, que se puede sentir la primera vez que uno se observa a sí mismo.
Esto es muy frecuente cuando la experiencia es espontánea, y la lógica nos dice que debería ser algo bastante menos importante en quienes buscan la proyección astral deliberadamente. Sin embargo, por mucho que lo sepamos y nos lo cuenten, vernos a nosotros mismos desde fuera de nuestro cuerpo es algo ante lo que sólo se reacciona realmente cuando ocurre. Así pues, téngalo en cuenta si usted es muy impresionable.
En cuanto a los que sean especialmente nerviosos o no pasen por su mejor momento psíquico, emocional, etc., el mayor riesgo se les puede presentar a través del fracaso en los experimentos y la decepción consiguiente, que puede conducir a perder interés en esta habilidad potencial. Es evidente que si no contamos con un mínimo razonable de serenidad y tranquilidad en nuestras vidas, no podremos centrarnos en nuestro objetivo, estaremos distraídos, incapaces de relajarnos o visualizar con meridiana claridad y calidad .

ARGENTINA:La asombrosa vida del ufólogo Fabio Zerpa: "Ver un OVNI en pleno mediodía cambió mi vida"


"El mundo está viviendo un cambio, una gran trasformación. Por eso sentí la necesidad espiritual de ofrecer mi granito de arena con este nuevo hijo de papel y tinta en el cual plasmo mi gran norte de vida: la investigación". Con esta declaración Fabio Zerpa, el pionero de la ovnilogía en Argentina, cuenta en Señales en el cielo, su nueva obra, qué lo motivó a reflotar sus memorias. En diálogo con Infobae repasó aquel acontecimiento que cambió su vida para siempre.
El 17 de noviembre de 1939 Zerpa participaba de la filmación de uno de los capítulos de la serie Cóndores de acero en la Base Aérea de Morón y, como no tenía escenas por grabar, decidió caminar entre los hangares cuando se encontró con Alexis De Nogaetz, su doble de riesgo. Ambos habían trabado amistad y decidieron volar hasta Entre Ríos para practicar tiro. Fue en pleno vuelo cuando los actores tuvieron la experiencia que para Fabio representa el punto bisagra en su vida: frente a sus ojos se detuvo un objeto volador no identificado y él no sabía de qué se trataba ni imaginaba que esa experiencia iba a marcar el resto de sus días. Descreído de todo, pero vencido por la duda cartesiana, comenzó a investigar de qué se trataba.
—¿Por qué escribió Señales en el cielo? ¿Sintió la necesidad de dar un nuevo mensaje o de revivir aquel día?
—En todos los libros sagrados, el Mahabharata, el Ramayana, los Vedas, el Popol Vuh y en nuestra propia Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se habla de señales en el cielo que se vienen produciendo desde 1947. En nuestro caso, como fecha contemporánea, desde hace 70 años aparecen las señales en el cielo que empecé a investigar después de aquel impacto de conciencia que fue haber visto un ovni tan de cerca, mientras estaba volando en un avión militar, en pleno mediodía, muy cerca mío… Se paró, no se cayó, venció a la fuerza de gravedad, hizo un angulo de 60 grados venciendo a la ley de inercia y le pregunté a Alexis: "¿Y esto qué es?", y me dijo: "Eso es un plato volador"… En 1959 yo no tenia ni idea de lo que era un plato volador e hice la pregunta que marcaría mi vida: "¿Y qué es un plato volador?", entonces Alexis contó: "Para algunos son naves extraterrestres y para otros serán armas secretas de alguna potencia"… Ahí empecé a recorrer el camino de investigador. Bah, es algo que siempre tuve adentro, desde niño. Ver un ovni, en pleno mediodía, cambió mi vida y tuve la gran fortuna, como investigador, de vivir en 25 países en los que trabajé, hice documentales, tuve consultas, conferencias, edité libros, y tengo la fortuna de ser el investigador que más países ha cubierto. Todo eso lo plasmo en Señales en el cielo, en el que también plasmo mis otras investigaciones (la del mundo subterráneo y las vidas pasadas), cosas en las que no creía ni remotamente, pero siempre partí del no para llegar al sí. No creo por creer ni niego por negar. Hay quienes niegan esa problemática porque no se han puesto a investigar, y no creo por creer sino que busco siempre el justo medio en la investigación para encontrar el sí y para encontrar el no… Y partiendo del no y del desconocimiento de todos estos temas llegué al sí. Y llegué a la conclusión que explico en el libro.
Yo creé una metafísica para la aplicación de la vida del ser humano que es la sabiduría del ser y en la parte final del libro hablo de lo que vendrá. Digo "lo que vendrá" porque recordé el titulo de un gran tango que hizo un gran amigo, Astor Piazzolla. Hubo una gran transformación a partir de 1992, en 2012, y estamos en un proceso de transformación porque paulatinamente vamos a cambiar y nos vamos creando cada uno en Homo Spiritualis, dejamos el Homo Sapiens, el hombre conocedor, y empezamos a apoyarnos en el mejor poder que tiene el ser humano que es la seguridad espiritual, porque cuando uno está seguro espiritualmente, cuando tiene seguridad interior, se le abren los otros poderes: el poder social, el poder político, el poder económico y el mismo poder religioso. Y de ésto sabe mucho el papa Francisco… Jorge Mario Bergoglio, hincha de San Lorenzo de Almagro, un hombre humilde que tiene una sabiduría estupenda, que llegó a ser Papa y que sabe mucho de la espiritualidad que está por encima de la religiosidad. Podés creer o no en una determinada religión, pero la espiritualidad está por encima de la religión.
—¿Cómo hace esa "sabiduría del ser" para evadir al "tener", que permanentemente lucha para imponerse sobre el "ser"? Si, por ejemplo, las publicidades constantemente nos hacen creer que la felicidad llega con esos objetos innecesarios…  
—En 1992 se produjo un cambio y lo dicen todos los profetas de todos los tiempos. Las civilizaciones autóctonas de nuestra América lo dijeron y todos dicen que la transformación se está produciendo desde 1992, cuando se cumplieron los 2160 años bajo la constelación de Piscis, que tuvo un norte lamentable –los miedos, la peor cárcel que tiene el ser humano–, y los regímenes totalitarios saben bien cómo vencer a un hombre a través de los miedos. Pero el hombre nace y es libre, y su libertad termina cuando… ¡Atención!… Cuando empieza la libertad del otro. Y el otro en la Nueva Era va a ser tan importante como el uno mismo. Nos vamos a fortalecer con el famoso "Conócete a ti mismo para conocer a los demás…", "Ámate a ti mismo para amar a los demás…", pero sabiendo que el otro también se tiene que amar y tiene que conocerse a sí mismo y no invadir al otro. A veces vivimos invadiendo, por ejemplo, cuando llamo por teléfono a una persona; con ese llamado estoy invadiendo su privacidad, el momento que está viviendo —hace una pausa y recuerda—. El 2002 fue otra fecha clave. Mi hermano espiritual y gran amigo, el Nostradamus de América, como lo bauticé, Benjamin Solari Parravicini, decía en la década del 60: "Los nuevos tiempos han venido, mi querido amigo Fabio". Y otro maravilloso, quizás el mejor filosofo francés de los últimos años, André Malraux, en 1977, me dijo: "El siglo XXI será espiritual o no será"…  La verdad que ahora me saco el sombrero ante los dos, porque han acertado. El 2012 para muchos era el fin del mundo con su sentido fatalista del fin del mundo… ¿Qué fin del mundo? ¡Es el comienzo de una nueva era! Terminó un tiempo y hubo cambios, como cuando te mudás de casa. Pero cuesta mucho cambiar porque el cambio en trasformación trae muchos problemas y yo creo (lo creemos mucho los investigadores) que hasta el 2050 nos estamos acomodando política, social y económicamente. Hay muchos vestigios de los cambios en el mundo. Vamos a cambiar la economía, va a ser todo para todos, lo cooperativo. Ya mismo los economistas están diciendo que termina el capitalismo salvaje, pero ese capitalismo salvaje se va a defender como gato entre la leña para que no le quiten la primacía… Pero los nuevos tiempos han llegado y los cambios son inexorables. No podés detener el planeta Tierra porque a partir de 1992 entró en la constelación de Acuario, que es para mí la Era del Amor, la era del cooperativismo, la economía en forma humanística.
—Mencionó a Benjamín Solari Parravicini, su amigo… ¿Cómo contaba él los momentos en los que recibía esa información que dibujaba y que usted bautizó psicografía?
—Siendo adolescente, Benjamín iba a visitar a un tío que vivía cerca de un circo y ahí se enamoró de los payasos y se hizo famoso por sus pinturas de payasos. Como su manifestación eran los dibujos, las pinturas, por ahí recibía lo que bauticé como psicografía (los grafismos de la mente). Quizás estábamos sentados tomando el té en su departamento de la calle México, eran las 4 ó 4:30 de la tarde y se le empezaban a nublar un poco los ojos, yo decía: "¡Bueno, ahora viene!". Y él, que siempre estaba pasos adelante, había hecho de su departamento un loft en los años 60, me decía: "¿Me permite, Fabio?" y se tiraba en la cama. Tenía siempre una cartulina y empezaba… —hundido en ese recuerdo, lo demuestra su voz, contó—: levantaba su brazo y salía del mundo invisible un lápiz para que él dibujara el aporte… ¡Como aportaba también panes y peces nuestro Señor Jesucristo! Y empezaba a dibujar y se manifestaba. Dibujaba con los ojos cerrados y después lo describía… Siempre tuvo la fortuna y la inteligencia o la intuición de describir sus dibujos. ¡Desde el año 39 en adelante hizo unos acertijos…! Yo le puse "el Nostradamus de América" porque ha sido el profeta que más acertó desde ese año hasta que murió, en 1974. En una psicografía habla del papa Francisco, del hombre bueno y humilde, joven de ideas, Crisol de reyes, de Argentina para el mundo… Y lo explicaba diciendo que una voz adentro de él lo llevaba a hacer la profecía y lo hacía con el mecanismo que conocía, la pintura. Además tenía la fortuna de decir lo que significaba el dibujo porque él era muy simbólico. Le ponía el año y la fecha. A Nostradamus, por ejemplo, lo interpretamos nosotros.
Por hablar de lo desconocido, usted sufrió muchas críticas y rechazos cuando ya tenía el reconocimiento como actor. ¿Se arrepintió en algún momento del camino que eligió o lo volvería a hacer?
¡Lo volvería a hacer, totalmente! —el tono de su voz delató una sonrisa convencida por la respuesta y el recuerdo, quizás, de todo lo que vivió en aquellos años—. En 1968 yo ya era popular con el tema ovni y había mucha mala información; de repente me dije: "Voy a dejar el tema de los ovni porque no voy a dejar mi prestigio ni mi popularidad de actor y director de teatro, de cine, radio y televisión jugándome con algo que la gente no acepta…". En ese momento estaba contratado por Canal 9 y todas las mañanas iba a filmar mi telenovela, y allí había una maestra que siempre se acercaba y me pedía: "Fabio, yo quiero que un día vengas a dar una conferencia a nuestro instituto porque los chicos saben que usted viene acá y quieren hacerle preguntas…". Yo le decía que no, que estaba dejando el tema, y un día, no sé por qué, Dios me inspiró y le dije: "Señora, si usted fue tan persistente conmigo yo voy a dar la conferencia", y la di un día de agosto de 1968. Fui al Instituto San Martín de Tours y los chicos de todas las clases estaban en el patio, ¡eran como 200! Y empecé a hablar muy mecánicamente porque estaba muy desganado con el tema y ellos empezaron con las preguntas: "¿Y ellos cómo vienen? ¿Y cómo viven?…". Y al escuchar sus preguntas, me di cuenta paulatinamente de que esos niños de 6, 7… 9 años (que son los cincuentones que hoy me siguen tanto) daban por sentada esa existencia. ¡Nunca lo dudaron! Somos nosotros los que estamos dudando… Y empecé a contestarles. ¡Me levantaron el ánimo! Después de esa conferencia fui a caminar por Palermo y ahí produje una emergencia espiritual, una experiencia cumbre. Desde adentro sentí que nuestra generación era la que negaba sin nunca haber investigado, que negaban por negar. Siempre investigué la razón de la sinrazón aparente de los hechos misteriosos y encontré la razón, la lógica. Y me di cuenta de que en aquello que me enseñaba a mirar mi padrino durante mi niñez y adolescencia, el cosmos y las estrellas, en ese lugar que uno mira casi chino, hay vida. Vida similar a la nuestra, y hay gente que vive, que tiene conformación antropomórfica igual que nosotros.
—¿Cuantas veces mira el cielo por día?
—¡Creo que cien veces… Y me quedo corto! —se ríe, y su risa tiene la inocencia de esos niños que lo alentaron a seguir—. Lo miro siempre. De noche, de día…, porque los aparatitos estos aparecen en cualquier hora del día. Antes pensábamos que era a la noche, pero han aparecido a las 9 de la mañana, a las 2 de la tarde. Hay una foto famosa de un ovni al lado del Obelisco y la gente que pasaba por ahí ni se enteró… ¡La gente que caminaba por la 9 de Julio y por Corrientes no lo vio! ¿Por qué? ¡Porque no miran el cielo!
En 1972 recibió una oración en sus sueños. ¿Recuerda cómo fue ese sueño?
—En una noche de 1972 soñé con una oración y a la mañana la escribí. No sé quién me la dictó, pero la sentí adentro mío y cuando la leí, la sentí —pregunta si la puede decir y la relata, la interpreta, la siente… y del otro lado la piel se pone de gallina porque la voz de Fabio Zerpa tiene tanta potencia que no parece la de un hombre de 88 años. Después de la oración, con la que cierra el nuevo libro, continuó—. Yo pensé que el cambio iba a ser explosivo, como en la Revolución Rusa o la Revolución Francesa o como la caída de Constantinopla, pero no. Esta es la revolución que produce cada uno cambiando interiormente y se va a expandir como una bomba para que cambie toda esta humanidad… No puedes detener al planeta Tierra porque vamos a vivir 2160 años en la constelación de Acuario. El cambio es inexorable.
En seis capítulos, Zerpa regresa a las letras relatando su primera experiencia, las experiencias de las primeras personas que entrevistó cuando inició su carrera de investigador del fenómeno ovni. También cuenta qué tipo de contacto con seres de otros mundos pueden establecerse, los define y culmina con una bellísima y sentida oración para "el humano nuevo". "Este libro es una historia de vida, la de un hombre que convirtió sus días en una película de ciencia ficción; pero también la búsqueda incasable y monumental de respondernos: ¿Qué hay más allá?". Al hallazgo de esa respuesta dedicó su vida y ahora nos invita a hallarla también, pero antes propone: "Conócete a ti mismo". Asegura, con firmeza, que el cambio empezó y anticipa un mundo mejor, un mundo bueno, un mundo habitado por personas y seres de buen corazón. ¿Cómo no querer lo mismo?